lunes, 25 de mayo de 2015

Hemeroteca. 1993.





















Hemeroteca. 1992.

































Nuestras primeras reuniones

Cada vez que nace un proyecto siempre va ligado a un lugar concreto donde, conversación tras conversación, se van fraguando sus pautas, las líneas maestras de lo que, a la postre, termina siendo el resultado final. Es como un conjunto de imágenes, de olores e incluso de sabores y sensaciones que confluyen en un lugar que queda para siempre indisolublemente unido al inicio de aquel proyecto y a los hombres y mujeres que lo gestaron.

Las HOGUERAS, nuestras queridas HOGUERAS, no fueron ajenas a este principio y desde los inicios, allá por 1970, se identificaron y se ligaron, de forma indisoluble, con lugares entre cuyas paredes se fueron escribiendo, una a una, todas las páginas de su particular historia.

El hecho de no poseer unas instalaciones donde poder conducir nuestra reuniones, si hacemos excepción de aquellos meses en los que sentamos nuestros reales en los locales parroquiales de la calle de Calvo Sotelo en su esquina con Fernando Macias, una de nuestra señas más características de estos primeros tiempos fue un constante nomadeo que nos llevó de un local a otro, generalmente cafeterías y bares, tratando de buscar el más idóneo para nuestros fines.

La plaza del Maestro Mateo, entre sus bancos se tejieron muchos proyectos de HOGUERAS y muchos incipientes idilios juveniles